Ruta de Jack El Destripador

El tour de Jack el destripador, el asesino más famoso de la Historia: . Su historia, su ciudad, su locura y su legado en una guía trepidante.

Descripción

Ruta de Jack El Destripador en Whitechapel, Londres

Londres no solo es conocida por ser la capital del Mundo. Hay vida más allá del Big Ben. Concretamente, la del asesino más famoso de la Historia: Jack el destripador. Conoce su historia, su ciudad, su locura y su legado. A pesar de ser conocido en casi todo el mundo, bien poco se sabe del asesino de Whitechapel. A la práctica, no se sabe ni el nombre, ni la nacionalidad ni el número de asesinatos que cometió. Sin embargo, debido a la brutalidad de sus “obras” y a la repercusión mediática que se hizo entre 1888 y 1891, la gente se volvió loca con el Destripador. Loca del miedo que tenían, de la inseguridad que había en ese momento en las calles londinenses y de la posibilidad de ser “el siguiente”.

CONTEXTO SOCIOCULTURAL Y ECONÓMICO

Asesinos ha habido a lo largo de toda la historia. Si queremos entender por qué se hizo famoso el Destripador, debemos entender el contexto sociocultural y económico en el que se desarrollaron los actos.

Primer factor: en el s. XIX la policía no contaba (ni de lejos) con los métodos y la tecnología de hoy en día. No se sabía lo que era el ADN. Para que nos hagamos una idea: el Nobel por descubrirlo lo dieron en 1962.
Segundo factor: pobreza endémica. A finales del XIX el crecimiento demográfico en Londres fue brutal en gran medida por la cantidad de inmigrantes que llegaron, sobre todo irlandeses, judíos y rusos. Todos ellos huyendo de la pobreza y persecución que sufrían en sus países natales. En el East End Londinense vivían cerca de 1 millón de personas, apretujadas en casas viejas, insalubres, sin alcantarillado ni agua corriente. La mitad de los niños morían antes de cumplir los 5 años. La prostitución era el oficio de muchas madres y el alcoholismo era su pan de cada día.
Tercer factor: un móvil extraño, enfermizo y con las mismas víctimas: prostitutas. A pocos les importarían que desaparecieran unas cuantas. Sus familias (si tenían) no podrían hacer gran cosa.
Last but not least: la prensa. La repercusión mediática del caso no tiene prácticamente precedentes en el Reino Unido. Es casi el nacimiento de la prensa amarilla y de la tradición sensacionalista inglesa, que hoy en día podemos ver en el imperio de Rupper Murdoch.
Si juntamos estos ingredientes, nos sale este cóctel: un asesino desconocido, que mata a prostitutas y que su caso es magnificado por los medios de comunicación e imitado por sus locos seguidores. A esto hay que sumarle toda la literatura que se ha escrito sobre el caso y las películas que se han hecho, y ya tienes el asesino más famoso de la historia. Jack el Destripador forma parte de la cultura inglesa, del folklore británico y es una de las figuras más famosas del s. XIX. Su personaje se ha mitificado y ha llegado a los oídos de medio mundo.

¿QUIÉN FUE JACK EL DESTRIPADOR?

Entre 1888 y 1891 se cometieron 11 asesinatos aislados de mujeres en las calles de Whitechapel. 5 de ellos, son los llamados “canónicos”. Es decir, los que se le atribuyen directamente a Jack. Los otros seis se rumorea que han sido imitadores o periodistas para alargar este fenómeno de masas (y vender más periódicos, claro está).

¿Por qué estos 5? Los psicólogos y analistas técnicos llegan a la conclusión de que Jack padecía de hipersexualidad, una patología que le llevó a cometer lo que hizo con las mujeres. Su obsesión con el sexo le llevó a matar brutalmente a sus víctimas, en una espiral de violencia sin fin. Mary Ann Nichols, Annie Chapman, Elizabeth Stride, Catherine Eddowes y Mary Jane Kelly. Estas pobres mujeres son las que Jack escogió para su macabro plan.

VÍCTIMAS DE JACK EL DESTRIPADOR

MARY ANN NICHOLS

La primera de ellas fue encontrada la madrugada del 31 de agosto de 1888, en Buck’s Row (actualmente Durward Street). Tenía dos cortes en la garganta limpios y precisos. Jack sabía lo que hacía y, queriéndolo o sin querer, estableció su firma en los asesinatos. Una doble cuchilla, un acero para matar y rematar a Mary (43 años). Después vino su clase de anatomía experimental. Con el mismo cuchillo (probablemente un bisturí) le hizo un sinfín de incisiones en la parte inferior abdominal, además de una gran brecha en las tripas. Tal vez era solo un ensayo para su siguiente actuación.

ANNIE CHAPMAN

Annie, de 47 años, fue la segunda. Encontrada, también de madrugada tan solo una semana después de la primera mutilación, el 8 de septiembre. Era la calle Hanbury 29. Annie llevaba la misma firma que su antecesora, Mary. La doble garra metálica en el cuello, tan profundo como desgarrador. Tras la muerte, la mutilación. La violencia aumenta, y tras abrirle la barriga, le extirpó el útero. Le arrancó el fruto de maternidad, para acabar con cualquier rastro de vida en la mujer. Parece como si el desalmado se alimente de sus víctimas: un vórtice de maldad que engulle todo lo que encuentra, dejando un rastro de sangre y crueldad. Parece ser (o al menos eso consta en el informe judicial) que hay testigos que la vieron con un cliente media hora antes de su muerte.

La sed de sangre de Jack no se calmó con la segunda víctima. Quería más. El demonio que llevaba dentro necesitaba la adrenalina que le producían los cortes profundos, el éxtasis de la salpicadura de la sangre caliente en la cara y ese instante en que los ojos se apagan y el corazón deja de bombear. Jack tan sólo podía sentir placer de este modo. Así que afiló el acero de la muerte y se dispuso nuevamente a sembrar el terror en Londres. Tras el revuelo de su última víctima, tuvo que esperar un poco a que se calmaran las cosas. Concretamente, hasta el día 30 de setiembre. Tres semanas en las que tuvo que controlar su instinto asesino.

ELIZABETH STRIDE Y CATHERINE EDDOWES

La madrugada del 30 de setiembre fue trágica para todos. Se encontró el cuerpo de Elizabeth, de 45 años. De buenas a primeras, no parece que fuera obra del Destripador, ya que “solo” se le había hecho un corte mortal en la garganta. El resto del cuerpo estaba intacto. No fue hasta 45 minutos más tarde que se encontró otro cuerpo, el de Catherine, de 46 años, a escasas calles de Elizabeth. La teoría policial más sólida es que Jack fue descubierto mientras mataba a su primera víctima y tuvo que huir. Enfadado y vicioso, necesitaba acabar su trabajo para volver a experimentar ese placer que sólo conseguía mutilando. El monstruo no tuvo piedad con Catherine, la segunda de esa noche. El doble corte mortal acabó con la vida de la mujer. Se confirma con estas dos víctimas que morían con el primer corte y, el segundo, además de para evidenciar su firma, era, como dicen los analistas, porque disfrutaba sintiendo como se desgarraba la carne bajo su mano mutiladora. Un cirujano macabro. Cínicamente, se puede afirmar que Catherine tuvo suerte de morir antes de su mutilación. Jack la abrió en canal y al llegar al abdomen, sacó su útero casi por completo, pero no tenía suficiente con un órgano. Le arrancó un riñón de sus entrañas. A Catherine le cortaron también una oreja. Pronto te contaré por qué. Se sabe, además, que la desdicha de esa mujer pudo ser evitada. Salió de comisaria apenas una hora antes de ser brutalmente asesinada. Fue detenida ese día por escándalo público, debido a su profesión tan callejera y al alcohol.

El Destripador tenía todavía algo pendiente. No tenía suficiente. La perversión se había vuelto en adicción y, además de perder el norte, había perdido también el control.

 MARY JANE KELLY

Kelly se levantó el 9 de noviembre si saber que ese iba a ser su último día. Había pasado más de un mes sin ningún asesinato y parecía que el miedo con el que vivían las prostitutas de Whitechapel iba en detrimento. La joven de 25 años, hundida en la pobreza, vivía con el alquiler sin pagar desde hacía tiempo. No pudo decir que no a una (otra) noche de compañía. Su cliente, esa vez, no era como los de siempre. Era Jack el Destripador, y esa madrugada de noviembre hizo honor a su apodo. Jack, para no ser sorprendido como la última vez, escogió la intimidad de un cuarto. Eso era tan peligroso como macabro. Cuatro paredes que le ocultaban del mundo. Una noche sin límites. Una imaginación podrida que haría de sus deseos órdenes. El resultado, como se puede prever, fatídico. Esa cama hecha para no dormir le dio una fuerza sobrehumana al destripador. Su corte en la garganta fue tan brutal que llegó a las vértebras. La hoja de acero bajó hasta el abdomen, haciendo un camino de sádico dolor y enfermo placer. El forense, perplejo, constató que al cuerpo le faltaban órganos, incluido el corazón.

Se cierra, con esta falta de corazón, los cinco asesinatos canónicos. A pesar que son todo teorías y que no hay nada demostrado, todo parece indicar que Jack cesó sus crímenes. Tal vez por muerte (lo más probable) o simplemente se mudó. Cabe decir que tras el sanguinario trimestre, la prensa vio en este caso sin parangón una historia increíble.

IMPORTANCIA DE LOS PUBS

Para revivir intensamente la historia, hay que entender la importancia que tenían los pubs. Un lugar frecuentado por bebedores y prostitutas, donde empezaba todo. Tanto la fijación de las víctimas como la de los clientes. De hecho, este era el modo más eficaz para burlar la policía. Si te cogían con las manos en la masa, eras llevada a la comisaría. En un pub, te hacía pasar por cliente o simplemente acompañante. Ya se sabe: hecha la ley, hecha la trampa.

Los más famosos de la época frecuentados por prostitutas son The Ten Bells, The Alma, The King Stores y The Princess Alice. También cabe destacar el Hoop and Grapes, el pub más antiguo de Londres. Jack tuvo que estar necesariamente en alguno de estos. Con una pinta de cerveza, observándolo todo. Discreto, pero sin llamar la atención. No era precisamente una zona frecuentada por caballeros y a altas horas de la noche habría más borrachos que otra cosa, así que se supone que jugó bien su papel como actor. Horas más tarde, se quitaría la máscara en frente de sus víctimas.

JACK EL DESTRIPADOR Y DR. JEKYLL & MR. HYDE

Vista la historia que nos ocupa, podemos encontrar en el personaje de Jack el Destripador un parecido abrumador con el curioso caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Esta novela, que se publicó apenas 2 años antes de la carnicería, parece que haya sido el guión o la viva historia de Jack. Como sabrás, Dr. Jekyll era un conocido científico, filántropo y personaje de bien, con una fama y reputación sin ápice de maldad. En este caso, sería el alter ego del Destripador. El Jack de día. Una persona con apariencia normal, sana y buena. Tal vez tuviera familia e hijos. El Dr. Jekyll descubrió una poción con la que disociaba el bien del mal en su propia persona. Al tomársela, se convertía en Mr. Hyde. Un hombre despreciable y desalmado. Pura maldad. Todo el mal que Jekyll tenía, se personificaba plenamente en Mr. Hyde. Así pasa con el Destripador. Lamentablemente, Jack no tomó ningún brebaje. No hay excusa posible. Se transformaba solo y por la noche era un hombre completamente distinto. Stevenson describía a Hyde de una forma muy curiosa: quien le miraba el rostro, se le congelaba la sangre. Se le hundía el corazón y se le ponían los pelos de punta. Todo aquel que le vio decía lo mismo: parecía deformado, pero no sabían de que se trataba. Era, obviamente, la deformidad del alma (si es que le quedaba algo).

Puede ser que, al igual que en el libro, Jekyll (Jack) muriera por el éxito de Hyde. El demonio siempre llamaba a la puerta y, abrirle, era la perdición. El Destripador mató a Jack y con él se fue la humanidad que le quedaba al cuerpo. Tal vez por eso cesó sus crímenes. Tanto mal no puede tener lugar y, como Mr. Hyde, la poca dignidad que le quedaba la usó para terminar lo que nunca tuvo que haber empezado.

LAS 3 CARTAS DE LA POLICÍA

Durante y después de las carnicerías atribuidas a Jack, llegaron montañas de cartas tanto a la policía como a los medios. Muchas eran bromas pesadas, pero se encontraron 3 que fueron especiales. En una de ellas, fue firmada con el nombre “Jack el Destripador”. Se dirigía al jefe de policía haciendo burla de que no le hubieran cogido todavía. Dice que pronto habrá noticias suyas, que seguirá con su “jueguecito”. Promete enviar una oreja de su víctima, que dice que le cortará. La segunda, con una caligrafía parecida, anunciaba un doble asesinato y se justificaba por no haber podido cortar la oreja. Sea casualidad o no, la cuarta víctima, Catherine, apareció sin oreja, pero la policía nunca la recibió. La última carta “importante” que se recibió, con caligrafía distinta a la anterior, llevaba medio riñón humano. “Jack” afirmaba haberse comido la otra mitad.

Si analizamos el contenido de las cartas (o el mero hecho de enviarlas) no parece que cuadren con el perfil criminal enfermizo de Jack. Alguien que busca la intimidad de la noche para matar y mutilar mujeres no parece que pueda jactarse de ello diciendo que es un “jueguecito”. Siguiendo con lo de la oreja: o fue casualidad o una conspiración. Jack no parece el típico hombre que, después de quitar un útero, pida disculpas por dejarse una oreja. Todo parece indicar que, si no fue casualidad, algún policía estaría untado por algún periódico para cortar una oreja al cadáver para dar juego con las cartas. También pudo haber sido Jack, aunque esta teoría sea poco sólida. La tercera carta es la más fácil de refutar pues la caligrafía es totalmente distinta y, el trozo de riñón, a pesar de ser humano, no parece ser de la víctima. Pero, por encima de todo, está el tema del canibalismo. Se monstruoficó a Jack, pero los expertos no apuntan a un caníbal. Si se quedaba con partes de sus víctimas es porque lo consideraba trofeos. Algo con valor, no para comerlo, sino por el recuerdo de la noche y el placer que pudiera experimentar.

El director del dominical Referee, dijo públicamente que envió esa carta para aumentar las ventas del diezmado periódico. Años más tarde, con el caso cerrado, la policía londinense dijo reconocer al autor de las otras dos cartas, que trabajaba en un periódico. Varios informes grafológicos (el último en 2009) han confirmado esta teoría y han tirado por el suelo toda la parafernalia de las cartas. Se vuelve así al patrón inicial: un enfermo asesino obsesionado con mutilar mujeres y sin ningún interés en salir en los medios.

¿POR QUÉ CONTINUÓ LA LEYENDA?

Visto de qué eran capaces los periodistas, quisieron sacar más jugo de la historia. Por eso, durante los dos siguientes años, cualquier mujer muerta en Londres bajo extrañas circunstancias era comida para los buitres de la imprenta. De hecho, se sabe que el seguimiento tan mediático, propició que saliesen imitadores. Claro que tuvieron ayuda de la policía. A alguien se le ocurrió que si publicaban las cartas que llegaban a comisaría, aumentarían las posibilidades de encontrar al malhechor por si alguien reconocía la letra. Lo que pasó es que mucha gente se lo tomó como un juego. Envió más cartas e incluso jugó a ser “Jack el Destripador”. Un claro ejemplo se encuentra con el torso decapitado que se encontró el 2 de octubre de 1888. Un pierna a escasos metros del torso, medio enterrada y un brazo en el Támesis. Este caso, junto a otra mujer decapitada y sin piernas, forman parte de los “Misterios del Támesis”. Parece ser que fue para llamar la atención y que las chicas podrían haber muerto por causas naturales. Desde luego no era el estilo de Jack. El 29 de diciembre de ese mismo año, un niño de 7 años sufrió un brutal asesinato. Heridas en las piernas, las tripas fuera y sin corazón ni oreja. El parecido con el último canónico parece que los conecte, pero al no ser una mujer ni tener un doble corte en la garganta no se consideró a Jack responsable. Con todo este montón de muerte y sufrimiento, normal que tuviera el legado que ha dejado.

 

EL TOUR DE JACK EL DESTRIPADOR

Este tour empieza y acaba en la Liverpool Street station. Te recomendamos que bajes en Bishopsgate.

Kings Stores Pub

Ubicado en la esquina de la calle Widegate y Sandy’s Row, el Kings Store tiene un gran cartel fuera del pub que dice lo siguiente: “JACK THE RIPPER LAST SEEN HERE 1888” (Jack el Destripador visto por última vez aquí en 1888). En la mañana que el cuerpo de Kelly fue encontrado, la señora Paumier vendía nueces tostadas en la esquina de la calle Widegate y Sandy’s Row. De repente, se le acercó un hombre y le preguntó si sabía de un asesinato en Miller’s Court (Tribunal de Miller). Cuando la señora Paumier dijo que sí, el desconocido le respondió que “él sabía más sobre éste que ella”. El desconocido llevaba un abrigo negro y una bolsa de color negro.

Spitalfields Market

De buenas a primeras cuesta encajar el mercado de Spitalfields en el tour del Destripador, pero hay que entender que era el núcleo de vida de la zona. El mercado de Spitalfields ha existido desde el siglo XII y ha sido siempre un lugar para las reuniones públicas. Durante los crímenes de Jack, proporcionaba empleo a muchos residentes locales. Sus víctimas y él mismo pasearon por ahí con total certeza. Llegó a ser en el pasado el mayor mercado de fruta de la ciudad y lo que vemos hoy es lo que queda de aquel mercado, más reducido y con una oferta muy diversa. De hecho, siguiendo su tradición frutera, hoy destaca por su fruta ecológica. Sí, en pleno auge de la modificada genéticamente aquí se cree en la natural. Y claro, la calidad tiene un precio. ¡y qué precio! Permanece abierto todos los días de 11 a 15 horas y de 9,30 a 17,30 los domingos, que es su mejor día y el día del “mercado orgánico” o comida ecológica. En los 90 le lavaron la cara y lo prepararon para recibir 25.000 visitantes por semana. Además de comida, también podrás comprar ropa, sobre todo de estilo vintage. Hay también un rincón para el descanso: busca a los jugadores de ajedrez y, si te atreves, rétales a una partida.

Cuando empieces a bajar por Commercial Street la primera calle a tu izquierda es Fashion Street y la siguiente Lolesworth Close. De las 5 víctimas, tres vivían en Lolesworth Close y dos en Fashion Street. No nos paramos aquí, la que nos interesa es Thrawl Street, donde murió May Jane Kelly.

Mary Jane Kelly

Fue en el número 13 de Miller’s Court (cerca de la calle Dorset de Spitalfields) donde Mary Jane Kelly, la última víctima de Jack fue encontrada a las 10:45 a.m. del viernes 9 de noviembre de 1888. Su primer y último asesinato en un interior. Una noche macabra y sin fin, en la que no solo le quito la vida a Kelly, sino también el corazón y otros órganos. Todo empezó con un corte en la garganta que llegó hasta las vértebras y bajó hasta el abdomen.

Kelly, una prostituta arruinada, abrió la puerta a su cliente desconocido con la esperanza de poder pagar los retrasos de su alquiler después de dar compañía a su visitante. Nada de eso ocurrió.

Para este asesinato había un testigo fiable. George Hutchinson había sido abordado solo unos momentos antes por la víctima, tratándole de pedir dinero prestado. Hutchinson vio a Kelly recoger a un cliente y siguió a la pareja hasta Miller’s Court (Tribunal de Miller), donde el cuerpo fue encontrado más tarde. Aunque una descripción fue distribuida a todos los policías no hubo ningún sospechoso.

The Princess Alice (The City Darts)

El Princess Alice es el nombre que antes recibía el The City Darts. Se encuentra en la esquina de Wentworth Street y la calle Commercial. En 1888, el entonces Princess Alice, jugaba un papel importante para dos personas en el caso del Destripador. John Prizer era un sospechoso de ser Jack el Destripador. Le llamaban el “delantal del cuero” (leather Apron). Solía amenazar a las prostitutas cuchillo en mano, y alguna vez se le oyó decir: “te voy a destrozar”. Al final, por suerte para él, fue absuelto. Además, Frances Coles fue detenida aquí y más tarde se la encontró víctima de un asalto de cuchillo. Fue la última de las 11 víctimas de Whitechapel. Al principio se pensaba que era una víctima de Jack el Destripador, pero se provó lo contrario.

Grafiti de la calle Goulston (fue borrado)

Tras el asesinato de la segunda víctima, Eddowes, fue encontrado en la puerta de entrada de estos apartamentos de la calle Goulston parte de su delantal ensangrentado. Había también un grafiti en la pared, conocido como “el grafiti de la calle Goulston”. No se conoce que ponía con total exactitud, pero ha trascendido que podría ser “The Juwes are the men who will not be blamed for nothing” (Los judíos son los hombres que no serán culpados por nada). Como puedes apreciar, el texto es muy ambiguo. Al principio se vinculó a unos judíos porque en esas calles es donde vivían. Al final nada se pudo saber sobre el grafiti. El comisario de policía Charles Warren favoreció a ello ya que hizo borrar lo que se escribió en la pared antes del amanecer. Se hizo principalmente para evitar el sentimiento antisemita que se cocía en el East End. El resultado fue el fomento de numerosas teorías inventadas y que se magnificara el mito del Destripador, por no hablar del suspense que se creó.

Catherine Eddowes

Era la 1:45 de la mañana del 30 de septiembre de 1888 cuando fue descubierto el cuerpo de Catherine Eddowes en la acera de Mitre Square (Plaza Mitre), en la Square Mile. Era la cuarta víctima de Jack. Eddowes fue encontrada solamente 45 minutos después de haber encontrado el cadáver de Stride (la primera víctima del doble evento) y 45 minutos después de haber sido liberada de la custodia policial. La habían detenido por altercado bajo los efectos del alcohol. La garganta de Eddowes había sido seccionada y el abdomen se hallaba rasgado completamente por una larga, profunda e irregular herida; además se extrajeron el riñón izquierdo y la mayor parte del útero.

El único testigo, si se puede decir así, era un lugareño, Joseph Lawende. Había pasado por esa misma calle, en compañía de un par de amigos poco antes del asesinato. Describió a la policía haber visto a un hombre rubio de apariencia raída con una mujer, que podría haber sido Eddowes. Sus amigos no pudieron confirmar lo que dijo Joseph. Más tarde, en otros crímenes, otros testigos dijeron que tenía el pelo castaño, así que es poco sólido lo que vio nuestro amigo Joseph.

Stride

Stride y Eddowes fueron asesinadas en la madrugada del domingo 30 de septiembre; se encontró el cuerpo de la primera aproximadamente a la 1 a.m. en Dutfield’s Yard, cerca de la calle Berner (ahora avenida Henriques) en Whitechapel. La de Eddowes, 45 minutos más tarde. Stride no fue mutilada, solo se la degolló. Según la policía, al ser interrumpido, dejó el trabajo a medias. Por eso hubo otra víctima esa noche. Tenía que acabar su trabajo.

Los testigos, que creyeron haber visto a la víctima con un hombre esa noche ofrecieron diferentes descripciones: algunos coincidieron en que su acompañante era blanco, mientras que otros se pronunciaron a favor de que era de tez morena; de igual manera, unas versiones confirmaban que éste vestía ropa andrajosa y otros señalaban que estaba bien vestido.

Desde Mitre Square puedes ver Lloyd’s of London o “The Gherkin” (“el pepinillo”). Corresponden al tour de The City (Financial District).

Lloyd's of London

Edward Lloyd era un simple tabernero inglés del s. XVII. A su cafetería, a la orilla del Támesis y al lado de donde atracaban los barcos, acudían frecuentemente adinerados, armadores y comerciantes que hablaban de negocios y de cómo transportar mercaderías sin perderlas por el camino (por la piratería, por ejemplo). Al principio, el propietario creó un sistema para informar a la clientela de las entradas y salidas de los barcos para que no tuviesen que abandonar la cafetería y así él podía ganar más dinero. No obstante, el gran negocio llegó en 1770, cuando Lloyd arriesgó e invirtió. Él se llevaría un tanto por ciento de la mercancía si llegaba a buen puerto y, si no, acarrearía con las pérdidas. Junto con 79 clientes de la cafetería constituyeron en sociedad aseguradora y así nació Lloyd’s, una de las empresas aseguradoras más importantes del mundo. La actual empresa funciona como mercado de seguros, que es distinto a empresa de seguros. Si te parece moderno su edificio, imagínate hace 30 años, cuando se inauguró. Fue de los primeros en externalizar los conductos de agua y las escaleras, esto tan común en nuestros días. Es curioso que la entrada parece que sea de otro edificio que no tenga nada que ver. Con esto, Lloyd’s transmite que tiene orígenes antiguos, pero que está al día. En una tribuna del hall del edificio está la campana del Lutine, rescatada del barco con el mismo nombre, que se hundió en 1800 lleno de oro valorado en más de 1 millón de libras. Lloyd’s había asegurado la nave y por lo tanto era propietaria de todo lo que se pudiese rescatar del barco, así que se quedó con la campana. Antiguamente, esta campana de 50 kilos se hacía sonar dos veces si el barco llegaba a puerto y una sola vez cuando naufragaba. En plena Segunda Guerra Mundial, la radio propagandista nazi difundió que la campana no paraba de sonar a causa de la cantidad de buques que estaban perdiendo los aliados en la batalla del Atlántico.

The Gherkin (el pepinillo)

Es el edificio más impresionante de la ciudad. Fue la compañía reaseguradora Swiss Re quien promovió la construcción del edificio para acoger su sede central de operaciones en el Reino Unido. Por este motivo se conoció al edificio durante algún tiempo como Torre Swiss Re, aunque también es conocida como St Mary’s Axe o el pepinillo. Por poco que uno sepa de arquitectura sabrá ver que es de Norman Foster. Recuerda vagamente a un huevo de Fabergé alargado. Su forma nos confunde y, aunque parezca mentira, solo hay una pieza de cristal curva. El resto son rectas. La funcionalidad del edificio es simplemente brutal: el aire corre por entre los ejes diagonales de la fachada calentando en invierno y refrigerando en verano. La eficiencia energética es también latente en el ahorro de luz con esa cristalera. Muy bien pensado todo, incluso el restaurante de la planta 40 desde el que se come viendo Londres en todas las direcciones. Más arriba del restaurante, en la cúpula, está el bar donde los jefes de Swiss Re se habrán tomado alguna que otra copa. El edificio está en el lugar que antes ocupaba el Old Baltic Exchange, que fue destruido en un atentado del IRA en 1992. En 2007 fue vendido al grupo alemán IVG Immobilien por 630 millones de libras, aunque continuará ocupándolo parcialmente hasta el 2031.

St Botolph's Aldgate

Se refiere a menudo como la “iglesia de las prostitutas” ya que en la época del Destripador era frecuente ver a mujeres de pie en las esquinas. Ellas eran un blanco fácil para la policía y por eso daban vueltas alrededor de la iglesia para despistarles.

Hoop and Grapes – El pub más antiguo de Londres

El Hoop and Grapes es el pub más antiguo de Londres y es muy famoso por su excelente comida india. Sobrevivió al Gran Incendio de 1666 ya que, milagrosamente, las llamas pararon justo antes del edificio. Puedes fijarte en la inclinación de la puerta de entrada hacia la izquierda, debido a que la parte frontal de la taberna es original.

Sus cimientos datan del siglo 13, pero el edificio actual fue construido en la década de 1600. La bodega se supone que tiene un túnel, ahora sellado, que llevaba a la Torre de Londres. En 1830, para desincentivar el consumo de ginebra, se eliminó el impuesto de la cerveza. Es por eso que los pubs de Londres son distintos dependiendo de su antigüedad. Antes de 1830 o después. Los primero parecían casas ordinarias, por lo general identificados solo por los signos que cuelgan delante de ellos (había mucha gente analfabeta que no sabría leer). Solían tener también habitaciones con chimenea (en invierno hace mucho frío). Los clientes se sentaban en bancos de madera y eran servidos en mesas. Los de después de 1830 ya se parecen más a los actuales. Muebles especiales y una mejor disposición del espacio.

The Whitechapel Bell Foundry Company

Las campanas más famosas del mundo se hicieron aquí. Por ejemplo, la del Big Ben en 1858 o la de la Libertad, en Estados Unidos, en 1738. La compañía se trasladó aquí en 1570, pero se estableció en 1420 (los edificios actuales datan de 1738). Historia y tradición campanera asentada en este territorio. Las campanas que doblaron la muerte de las víctimas de Jack fueron hechas con casi total seguridad aquí.

The Royal London Hospital

The Royal London Hospital es un hospital que se fundó en 1740. Actualmente, y tras su reapertura en 2002, es un museo gratuito que te mostrará la historia de la institución médica y de la medicina del East End desde mediados del s. XVIII. Todo ello está en la cripta de la iglesia que data del s. XIX. Podrás ver instrumentos quirúrgicos y médicos. Equipos de enfermería, uniformes, medallas, documentos y libros. Hay una sección de medicina forense que incluye material original de Jack el Destripador, el doctor Crippen y los asesinatos Christie (El caso contribuyó a la abolición de la pena capital por asesinato en el Reino Unido en 1965 después que Timothy Evans, que era inocente, fuese colgado por los asesinatos de Christie).

No ha sido solo escenario para Jack. El Hombre Elefante (Joseph Carey Merrick) visitó este hospital con frecuencia durante su tratamiento e incluso fue el sitio donde falleció con 27 años (11/04/1890). El Hombre Elefante era llamado así por su deformidad en el cuerpo y fue ésta lo que le causó la muerte. El peso de su cabeza le dislocó el cuello. John sabía que tenía que dormir de lado para que eso no sucediera, pero él “quería ser como los demás”. Fatídico final para Merrick. Su esqueleto se conserva en la facultad de medicina, pero no está expuesto al público.

Mary Ann Nichols

El cuerpo de la primera víctima de Jack fue descubierto alrededor de las 3:40 a.m. del 30 o 31 de agosto de 1888 en Buck’s Row (calle Durward actualmente). Su garganta había sido seccionada profundamente por dos cortes, mientras que la parte inferior del abdomen se hallaba parcialmente desgarrada por una herida profunda e irregular. Muchas otras de las incisiones en la región abdominal fueron hechas con el mismo cuchillo.

The Alma Pub

El Pub Alma está ubicado en la calle Spelman. Además de cerveza encontrarás, en el segundo piso, carteles y pinturas de las escenas del Destripador. Un reclamo para turistas. Por eso muchos tours del Destripador acaban en este Pub. Bueno, por eso y por las comisiones que pactan. Su ubicación, cerca de las principales calles del East End lo hacía perfecto para que las víctimas pudieran ejercer su oficio en las callejuelas. Idóneo también para que las mataran sin ser vistas.

Annie Chapman

El cadáver de Champman, la segunda víctima canónica, fue localizado aproximadamente a las 6 a.m. del sábado 8 de septiembre, cerca de una puerta en el patio trasero de la calle Hanbury 29 (ahora parte de Truman’s Brewery). Al igual que en el caso de Nichols, la garganta tenía dos cortes, mientras que los cortes en el abdomen lo habían dejado abierto por completo. Poco después se descubrió que el útero había sido extraído del cuerpo. En el proceso de investigación judicial uno de los testigos describió haber visto a Chapman junto a un hombre de alrededor 40 años de cabello oscuro con aspecto distinguido, pero desharrapado, alrededor de las 5:30 a.m. Tras el asesinato de Champman, el New York Times publicó: “El desalmado de Whitechapel ha asesinado esta mañana a su cuarta víctima y sigue sin ser detectado, visto o conocido. Hay pánico en Whitechapel. El cuerpo de detectives de la policía londinense es, probablemente, el más estúpido del mundo.”

Fournier Street y el Gran Fuego de Londres

Tras el Gran Incendio de Londres de 1666, las compañías de seguros vieron un negocio muy suculento: asegurar las casas contra los incendios. Teniendo en cuenta la cantidad de gente que perdió su casa, el miedo fue clave para que cuajara esa idea de negocio. Es curioso ver en la Calle Fournier (Fournier Street) las placas de protección de incendios que lucían orgullosas las casas. Fíjate, por ejemplo, en el número 37. Dichas placas servían para que los cuerpos de extinción de incendios supieran si la casa estaba asegurada y así poder salvarlas de las llamas lo antes posible. La ley de Murphy ha hecho que estas casas no ardan y sean de las mejores conservadas del s. XVIII.

The Ten Bells Pub

En la esquina de Commercial Street con Fournier Street está el Ten Bells Pub (el pub de las 10 campanas), que data de 1752. Entre 1976-88 fue conocido como “The Jack the Ripper”, pero pronto volvió a su nombre original.

Las víctimas de Jack el Destripador frecuentaron este pub. Annie Chapman fue vista ahí el mismo día en que murió. La última también frecuentaba el local. De hecho, lo visitó el día antes de su muerte. Cuando estés ahí, viendo sus peculiares azulejos azules, estarás pisando un suelo histórico, el de las pisadas de las víctimas de Jack. Es posible que él mismo estuviera ahí, bebiendo mientras configuraba su nuevo objetivo.

El exterior del pub fue reconstruido en 1996. Hasta el año 2002 el interior era casi igual al mismo interior de la época del Destripador. Su puerta en realidad es un portal del tiempo. Al entrar viajas a los días del otoño del terror. La pared del fondo del bar tiene un hermoso mosaico de imágenes de “Spitalfields en los tiempos antiguos”. Debe ser visto en persona para apreciarlo realmente. Antiguamente, se podía ver también una tabla de madera con el nombre de las víctimas. Una asociación de feministas lo denunció y el resultado fue darle la vuelta a la tabla y atornillarla con los nombres cara a la pared. Se aprecian 6 nombres de víctimas. Las 5 del Destripador y Martha Tabram. Ésta última, víctima de un asesino desconocido, sufrió 39 puñaladas. Murió antes que cualquier otra. El mito de las 6 víctimas de Jack es debido a una creencia de magia negra con la que se necesitan 5 víctimas mutiladas. La 3a víctima de Jack no fue mutilada, solo degollada. Es por eso que aparece la figura de Martha. Junto al cartel, están los periódicos de la época, con las crónicas, comentarios y teorías de los periodistas de la época. En el pub incluso se venden souvenirs de Jack el Destripador, entre ellos el libro de Donald Rumbelow “The Complete Jack the Ripper”.